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La Adolescencia

Dra. Rosario Laris E.

Los cambios internos que tienen lugar en esta etapa de la persona, aunque menos evidentes, son igualmente profundos. Investigación neurocientíficas muestran que, en estos años, el cerebro experimenta un súbito desarrollo eléctrico y fisiológico, con crecimiento en la plasticidad estructural y funcional . El número de células cerebrales pueden casi llegar a duplicarse en el curso de un año, en tanto las redes neuronales se reorganizan radicalmente y aumenta la mielinización axonal especialmente en la corteza prefrontal y parietal;con las repercusiones sobre la capacidad emocional y cognitiva.

Es durante la adolescencia temprana que tanto las chicas como los varones cobran mayor conciencia de su género que cuando eran menores, y pueden ajustar su conducta o apariencia a las normas que se observan. Pueden resultar víctimas de actos de intimidación o acoso, o participar en ellos, y también sentirse confundidos acerca de su propia identidad personal y sexual. De hecho, es en esta etapa se vuelve a consolidar por segunda y última vez, la identidad sexual, siendo la primera en la época que según Freud corresponde a la etapa genital del desarrollo psicosexual.

La adolescencia tardía abarca la parte posterior de la segunda década de la vida, en líneas generales entre los 15 y los 19 años de edad. Para entonces, ya usualmente han tenido lugar los cambios físicos más importantes, aunque el cuerpo sigue desarrollándose. El cerebro también continúa desarrollándose y reorganizándose, y la capacidad para el pensamiento analítico y reflexivo aumenta notablemente. Las opiniones de los miembros de su grupo tienden a ser importantes y esta relación con sus pares o iguales es mucho más predominante a otras etapas de la vida.  

La temeridad (un rasgo común de la temprana y mediana adolescencia, cuando los individuos experimentan con el “comportamiento adulto”) declina durante la adolescencia tardía, en la medida en que se desarrolla la capacidad de evaluar riesgos y tomar decisiones conscientes. Sin embargo, el fumar cigarrillos, la experimentación con drogas y alcohol, frecuentemente se adquieren en esta temprana fase para prolongarse durante la adolescencia tardía e incluso en la edad adulta, generando más dificultades para dejar su uso. El otro aspecto del explosivo desarrollo del cerebro que tiene lugar durante la adolescencia es que puede resultar seria y permanentemente afectado por el uso excesivo de drogas y alcohol  (que en el caso de este último su uso se asocia además con peleas físicas, problemas académicos, conductas ilegales, conductas sexuales de riesgo y problemas sociales de desarrollo cognitivo y falta de habilidad para tomar decisiones).

En la adolescencia tardía, las chicas suelen correr un mayor riesgo que los varones de sufrir consecuencias negativas para la salud, incluida la depresión ; y a menudo la discriminación y el abuso basados en el género magnifican estos riesgos. Las muchachas tienen una particular propensión (mayor que los jóvenes) a padecer trastornos alimentarios, tales como la anorexia  (se considera que la anorexia nerviosa afecta entre 0.5 y 1% de las adolescentes) , ,  y la bulimia;  vulnerabilidad se deriva en parte a profundas ansiedades sobre la imagen corporal alentadas por los estereotipos culturales sobre la delgadez, los mediáticos sobre la belleza femenina y la presión social.  Estudios indican que las adolescentes llegan a presentar hasta en un 12% desórdenes alimenticios . Así mismo, es durante estos años que los adolescentes ingresan en el mundo del trabajo o de la educación superior, establecen su propia identidad y cosmovisión y comienzan a participar activamente en la configuración del mundo que les rodea; y es una etapa en que los niños pasan de un estado de dependencia socioeconómica total a otro de relativa independencia.

Cambios hormonales y neurobiológicos en el desarrollo del adolescente

En la actualidad se reconoce la pubertad, como un periodo de cambios programados a nivel biológico que afectan el comportamiento, las emociones y la salud. Existe un gran interés en entender como la pubertad afecta el desarrollo del cerebro. Datos en animales indican que los eventos hormonales durante la pubertad ejercen el mayor efecto en la maduración cerebral y el comportamiento que altera las percepciones, motivaciones, y el comportamiento de los animales y habilita los comportamientos reproductivos y de independencia.  

Estos cambios en el comportamiento y el pensamiento son en parte regulados por la oxitocina (OX) y sus receptores  y la vasopresina (VP), que se han vinculado al apego social, las relaciones o lazos sociales,  el reconocimiento social, la agresión,  las relaciones de pareja, y el comportamiento de la paternidad en otras especies.
La OX y la VP son nanopéptidos que difieren en estructura tan solo por  2 aminioácidos. Ambos son sintetizados en neuronas magnocelulares paraventriculares y en el núcleo supraóptico del hipotálamo y estos núcleos se proyectan a la neurohipófisis y así liberan estas hormonas a la circulación general. La acción periférica de la OX incluye las contracciones uterinas y la producción de leche; y las acciones periféricas de la VP incluyen la regulación en la presión arterial y propiedades diuréticas.  Cuando se liberan al torrente sanguíneo la VP funciona como secretor de hormona adenocorticotrópica. Aunque nivel periférico la OX y la VP, también actúan como neurotransmisores o neuromoduladores en el cerebro, en donde los receptores de ambos se encuentran en los centros límbicos y autonómicos. La distribución neuroanatómica de las fibras de la OX y VP sugieren que juegan un rol importante en la regulación de las conductas sociales (siendo la OX un modulador de conducta pro social y la VP antisocial).   La OX modula las interacciones sociales, la agresión, y la relación de niño y su madre  y es esencia en el reconocimiento o memoria social. , La VP regula aspectos del comportamiento social como el reconocimiento social, la comunicación social, la agresión y el cuidado paternal.

En animales, se ha documentado que los receptores de la OX y la VP especialmente a nivel de la amígdala media surgen importante efecto en la regulación de los comportamientos de aproximación y alejamiento, en especial en la comunicación mediada por el reconocimiento olfatorio. ,  Así mismo que la VP se relaciona con comportamientos de ansiedad y no agresividad; y que la OX con agresión materna.  Y los receptores de estrógenos se asocian con las diferencias de interacción social entre los sistemas de OX y VP.

La resonancia magnética nuclear (RMN) ha permitido entender cambios neurobiológicos de la infancia a la adolescencia y edad adulta. Datos de imágenes estructurales indican cambios progresivos y regresivos en los volúmenes relativos de regiones del cerebro específicas, aunque volumen cerebral total no se altera significativamente. La corteza prefrontal madura más tarde que en otras regiones y su desarrollo es acompañado de mayor capacidad de razonamiento abstracto, atencional cambiante, la inhibición de respuesta y velocidad de procesamiento. También se observan cambios en la capacidad emocional, incluyendo mejoras en la modulación afectiva y discriminación de señales emocionales, durante la adolescencia.

Así mismo la RMN ha permitido la identificación de los cambios en la materia gris cortical del cerebro.  A través de la corteza frontal, temporal y parietal se conforman transformaciones de la materia gris conforme a la trayectoria del desarrollo de la U invertida (inverted-Ushaped developmental trajectory) con un incremento en el volumen durante la infancia, alcanzando un pico en la adolescencia temprana con subsecuente disminución en el volumen durante la edad adulta temprana.  Así se  ha demostrado un aumento general en la materia blanca desde la infancia y hasta la adolescencia que se estabiliza durante la edad adulta dependiendo de la región del cerebro. Este aumento es atribuible a la progresiva mielinización axonal y al aumento del calibre de los axones, ambos logrando una mayor rapidez en la transmisión neuronal y mejor conectividad entre las regiones corticales y subcorticales (que mejoran el control ejecutivo del comportamiento).

La razón por la que los adolescentes tienen poca capacidad de decisión es debido a la falta de madurez intelectual, sin embargo, los datos sugieren que adolescentes puede tomar decisiones sorprendentes a pesar del conocimiento de los riesgos. Los adolescentes parecen ser más afectados que los adultos por situaciones de excitación o estrés cuando deben tomar decisiones especialmente en presencia desus pares; y un aumento de actividad en el núcleo accumbens (la región asociada con el placer, las recompensas y otras respuestas emocionales) parece ser la responsable de estas conductas. Estos es consistente con la noción búsqueda de sensaciones (toman riesgos para alcanzar experiencias nuevas, variadas y estimulantes) un importante mediador de las conductas de riesgo y que aumenta entre los 10 y 15 años, lo que sugiere que estas conductas afectan en la pubertad.

La falta de balance entre las respuestas cerebrales de los adolescentes se debe a las diferencias de hormonas en esta etapa; pues en esta existe un aumento de hormonas gonadales en circulación que causan cambios en el sistema neural y afectan la conducta. El proceso está influenciado por los andrógenos  y los estrógenos. El efecto de los esteroides sexuales en la morfología del cerebro se ha descrito por dos mecanismos, el primero se llama “organización” y es definido como el desarrollo mecánico en el cual los esteroides actúan  en momentos críticos para mediar cambios permanentes en la diferenciación de la morfología del cerebro que da lugar al comportamiento y ala fisiología  sexual masculina y femenina en la edad adulta. El otro mecanismo es llamado la “activación”, que es mediada por efectos agudos de las hormonas gonadales en todo el desarrollo del sistema nervioso y es responsable de mantener conductas de sexo específico en la edad adulta.

Así, los cambios en los niveles hormonales durante el periodo de desarrollo del cerebro, tiene como consecuencia  cambios conductuales, por ejemplo, en hombres de entre 8 y 15 años, niveles altos de testosterona se correlaciona con aumento en el volumen de la amígdala cerebelosa.  Esto sugiere que las hormonas gonadales tienen efectos en la activación de regiones responsables de la información emocional  destacada. Debido a que la adolescencia es el tiempo en que los niveles de hormonas son más altos, es posible que estas hormonas sirvan como una medida importante de diferencia individual en la mediación de las emociones y respuestas neuronales y conductuales que buscan el incentivo en los adolescentes. Así mismo se ha demostrado que existe relación entre los cambios hormonales y las conductas sociales; pues los chicos tiene mayor preferencia en conductas de riesgo, y son menos propensos a la depresión que las chicas; así mismo el aumento de testosterona se ha relacionado con la etiología de la agresividad, con conductas de riesgo no agresivas  y en casos de chicos hipogonadales  se reporta cambios en el humor como depresión.

En los y las adolescentes, el aumento súbito  de hormonas gonadales está correlacionada con mayor afiliaciones con sus pares al asumir riesgos, pues se ha demostrado relación entre los niveles de testosterona y el hecho de asumir riesgos en los adolescentes, ,  y relación entre los estradiol y la conducta agresiva y la toma de riesgos en las adolescentes, específicamente a la mitad del ciclo menstrual.
Existe un vínculo entre las hormonas que influyen en el comportamiento y hay que considerar el papel de los genes de receptores gonadales, que actúan para mediar la circulación de las hormonas. Estudios han demostrado que la variabilidad en el volumen de la materia blanca de adolescentes hombres está mediada no solo por la testosterona, si no por niveles de polimorfismo genético en el receptor del gene andrógeno (AR), pues muchachos con un gene AR corto y altos niveles de testosterona tienen mayor aumento de material blanca que aquellos con un gen AR largo.

La tendencia hacia las conductas de riesgo en los adolescentes no puede ser explicada por una falta de comprensión sobre las potenciales consecuencias de sus acciones,  pues los adolescentes son cognitivamente capaces de apreciar los riesgos de sus actos de manera objetiva, sin embargo, en el momento estas advertencias no son atendidas, quizás debido a una variedad de influencias incluyendo pares,  el contexto ambiental o el estado emocional interno  donde la presencia de un entorno con circunstancias emocionales tienden a “ganar” al control de estas emociones.  Por lo que esto puede explicar parcialmente el aumento de comportamientos riesgoso si existe una búsqueda de ganancia de por medio.

Esta etapa de la vida, combinada con factores predisponentes como las diferencias individuales en ansiedad o estado de ánimo, o factores contextuales tales como la estabilidad de las relaciones de familia o de los pares, puede constituir una fuente de riesgo para experimentar estados emocionales intensos, pues existe menor control de estas, se toman más riesgos, existe pobre capacidad de tomas de decisiones y una gran influencia de los iguales.
El tránsito entre ser niño y la edad adulta esté marcado por un cambio en las expectativas en relación no solamente con las funciones sexuales y reproductivas, sino también con el status social muy relacionado a la autonomía. Las experiencias de vida en esta etapa están marcadas por cambios en las relaciones con la familia, los amigos, en la educación y en el mercado laboral; el cual ha generado que vivan con mayor dependencia de sus familias
Dentro del desarrollo social de los adolescentes, se encuentran la formación de identidad, búsqueda de autonomía y la aceptación por los compañeros, mismas que se desarrollan en un ámbito de aumento en la toma de riesgos, lo que se ha visto como un proceso psicológico individual y social. En donde el proceso inicia con un distanciamiento de uno mismo de las opiniones de los demás, especialmente de los padres, para formarse un claro sentido de cómo es uno; cuando este proceso es exitoso, los individuos tienden a evitar riesgos; pero si la identidad es difusa se asocia con aumento en la toma de riesgos.

El desarrollo de la autonomía está estrechamente vinculado a la formación de la identidady también se conceptualiza como un proceso interpersonal. Se habla de  autonomía saludable si los individuos desarrollan un alto sentido “agency” (asumiendo la responsabilidad de sus propias acciones) conservandoconexiones cercanas con adultos significativos, lo cual permite desarrollar una autonomía propia y asumirán riesgos bajos; pero si este proceso no resulta correctamente, asumirán riesgos elevados.
La capacidad para participar asertivamente en las relaciones sociales es muy importante tanto para el desarrollo de identidad y para la aceptación en el grupo de iguales. Los adolescentes presentan cambios de identidad, conocimiento de su propia conciencia y de relación con los demás; por lo que comparado con los niños, los adolescentes son más sociables, forman relaciones más complejas con sus iguales, y son más sensibles a la aceptación p rechazo de los demás.

En los últimos 20 años la edad de inicio de la vida sexual a nivel mundial ha disminuido notablemente. En los Estados Unidos entre el año 2006 y 2008, se reportó que el 42% de las mujeres adolescentes no casadas (4.3 millones) y el 43% de los hombres adolescentes no casados (4.5 millones) ya habían tenido relaciones sexuales por lo menos en una ocasión (datos similares se reportan en 2002 donde el 46% ,  de los adolescentes ya habían tenido relaciones sexuales y el 7% de reportaron el inicio de dicha actividad antes de los 13 años de edad). ,  Así mismo se reportó que el 79% de las mujeres y el 87% de los hombres adolescentes no casados reportaron haber usado en la primera relación sexual (siendo el más usado el condón), así mismo se reportó que el 17% de las adolescentes han usado el método del ritmo.